
Un alma quebrantada al suspiro de tus palabras
deseo el descanso eterno, ante la mirada fria de esos ojos
que mezclan nostalgia y odio, las lágrimas no sirven ante el olvido.
Permitiste el castigo a mi amor prohibido, y condenas mis acciones
y yo que sólo pretendo olvidar, el desastre del pecado,
caigo rendida a los pétalos, que dibujan mi camino hacia el deseo
anhelado y, cubierta de sangre, pretendo llegar a tí.
Suspiro nuevamente ante esa mirada perdida y solitaria,
pareces tan inalcanzable, que el aura de Dios te sienta bien.
Si sólo fuese más fuerte, no me arrepentiría de morir a tu utopía.
~ | Conserva la Memoria | ~

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